¿Cuáles son las oportunidades para pymes y empresas en 2023?

Con el nuevo ejercicio económico ya iniciado, las empresas comienzan a buscar nuevas vías de financiación para sus proyectos. Publicadas ya las primeras convocatorias del año, más allá de aquellas recurrentes destinadas a la inversión como Reactiva Feder de IVF e INPYME de GVA en Comunidad Valenciana o Proyectos de Inversiones Productivas de Acciò en Cataluña, podemos afirmar que existe una tendencia generalizada por parte de las instituciones a la hora de dirigir los recursos: la transición ecológica (o Transición Verde, como es denominada desde Europa) y la transición digital apuntan a ser claves en los próximos años.

Transición Verde: La transición ecológica se posiciona, sin duda, como la hoja de ruta a seguir durante los próximos años. Tanto es así que todas las actuaciones reflejadas en el Plan Nacional de Recuperación, Transformación y Resiliencia deben cumplir el principio DNSH, es decir, no causar un perjuicio significativo al medio ambiente.

Aquí entra en juego el conocido como Reglamento de Taxonomía Verde, que establece los criterios técnicos por los que una empresa puede considerarse medioambientalmente sostenible en base a seis objetivos medioambientales: mitigación del cambio climático; adaptación al cambio climático; uso sostenible y protección de los recursos hídricos y marinos; transición a una economía circular; prevención y control de la contaminación; protección y restauración de la biodiversidad y ecosistemas.

Transición Digital: Se considera que solo será posible alcanzar los objetivos climáticos fijados para 2030 si se lleva a cabo de forma paralela una potente transformación digital. En este sentido, y más allá del Programa Kit Digital dirigido a que 1 millón de pymes reciban apoyo para mejorar o ampliar su nivel de digitalización, actualmente hay numerosas destinadas a potenciar la investigación e innovación, tanto a nivel nacional como autonómico.

Por otra parte, cabe destacar que la transformación digital cobra todavía si cabe un mayor protagonismo en los ámbitos rurales, para minimizar la brecha digital entre urbes y zonas rurales. Teniendo en cuenta esta situación se definió el PERTE del Sector Agroalimentario. Esta digitalización se considera una herramienta básica para incrementar la competitividad, propiciar una industria más sostenible y generar puestos de trabajo que retengan a la mano de obra en dichas zonas rurales.

La transición ecológica y digital debe realizarse en todos los sectores y a todos los niveles, por lo que estamos ante una gran oportunidad para todo tipo de empresas. Es por ello, que el 2023 debe ser el año en el que todo este gran caudal de fondos europeos termine de canalizarse y que finalmente llegue a las pymes, startups y empresas.

Fuentes: https://www.eleconomista.es/opinion/noticias